Los aliados del G7 buscan reducir la brecha con Trump en su cumbre en Francia
Las potencias del G7 intentarán reducir la brecha que las separa del imprevisible Donald Trump sobre las guerras en Oriente Medio y Ucrania, y acercarse a los países emergentes, durante una cumbre la próxima semana a los pies de los Alpes franceses.
En una ultraprotegida ciudad termal de Evian, los dirigentes de Francia, Estados Unidos, Alemania, Canadá, Italia, Japón y el Reino Unido abordarán durante tres días los desequilibrios económicos y la regulación digital, conversaciones que se anuncian tensas con Trump.
Francia invitó a varios "líderes de la 'tech' mundial", entre ellos el estadounidense Sam Altman, director de OpenAI, a un almuerzo el miércoles para impulsar sus iniciativas de regulación y la prohibición de las redes sociales para los menores de 15 o 16 años.
Pero el presidente francés, Emmanuel Macron, también invitó a algunas sesiones a su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y los dirigentes de Corea del Sur, India y Kenia para evitar que este foro de potencias industrializadas sea percibido como antagonista de los países emergentes.
La cumbre será el primer reencuentro transatlántico desde que Estados Unidos e Israel lanzaron una guerra contra Irán en febrero, que asestó un nuevo golpe a unas relaciones ya dañadas por la guerra comercial de Washington y sus ambiciones sobre Groenlandia.
Europeos, canadienses y japoneses no han apoyado este conflicto y van a insistir en la rápida reapertura del estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo dispara los precios del combustible en el mundo.
Egipto, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar se sumarán a las conversaciones el martes.
Los países europeos del G7 también esperan que el presidente estadounidense, absorbido por las negociaciones con Teherán, les deje tomar las riendas sobre Ucrania. "Hay que reconstruir la convergencia en el G7" sobre el apoyo a Kiev, afirmó el miércoles Macron.
En otras palabras, convencer a Trump de apoyar al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y su oferta de diálogo directo con su par ruso, Vladimir Putin, y de renunciar a exigir a Kiev que ceda a Rusia todo el Donbás, en el este de Ucrania. El ucraniano podría viajar a Evian el martes.
- "No enfadar a Trump" -
Todo, en la organización del encuentro a orillas del lago Lemán, se ha hecho para agradar a Trump, que en 2018 retiró su apoyo al comunicado final del G7 y que, el año pasado, abandonó prematuramente la cumbre en Canadá mientras criticaba a Macron.
Los anfitriones franceses contendrán la respiración hasta el último momento, con la esperanza de que el estadounidense llegue efectivamente el lunes y se quede tres días, e incluso acepte una cena con su par francés el miércoles por la noche, en París o en el Palacio de Versalles.
El inicio de la cumbre estaba previsto en un primer momento el 14 de junio, día del 80º cumpleaños del magnate republicano, pero se aplazó unas horas para permitirle organizar un evento de Artes Marciales Mixtas (MMA) en la Casa Blanca.
Varias oenegés también denunciaron "la decisión de Emmanuel Macron" de dejar de lado el cambio climático para "no enfadar a Donald Trump".
Otro de los debates planteados será la reducción de los "grandes desequilibrios macroeconómicos mundiales".
El objetivo es decir a China que "sean más justos con las ayudas a empresas y reactiven su mercado interior"; a Estados Unidos, que los "aranceles fueron una mala idea" y que "hay que eliminarlos progresivamente", y a los europeos, que hay que "avanzar más rápido en inversión y simplificación", explicó Macron.
El jefe de Estado francés, que abandonará el poder en 2027, propone un enfoque "cooperativo", aunque en diciembre ya había dejado planear la amenaza de aranceles europeos "sobre los productos chinos" si Pekín no coopera.
Como China no es miembro del G7, Francia organizó para este jueves una precumbre "de convergencias" por videoconferencia, con la participación de un alto dirigente chino y de otros países emergentes.
V.Staniszewski--GL