Lana Nusseibeh, la diplomática emiratí que aspira a liderar la ONU
Lana Nusseibeh, una alta funcionaria emiratí de origen palestino, emergió como candidata de última hora en la contienda por la dirección de Naciones Unidas, con una campaña basada en un programa reformista y el compromiso de trabajar por la paz.
Desde su nominación oficial el miércoles ya ha obtenido el respaldo de países del Golfo, pero también ha sido objeto de escrutinio por la normalización de relaciones de su país con Israel y el supuesto papel de Abu Dabi en la guerra de Sudán.
Si sale elegida, sería la primera mujer y la segunda persona árabe en ocupar el cargo, lo que constituiría un gran logro para Emiratos Árabes Unidos, una potencia de Oriente Medio que padeció las represalias iraníes este año en el marco de la guerra con Estados Unidos e Israel.
En un video de campaña, promete "dar mayor urgencia al trabajo por la paz" y "defender los derechos humanos" si resulta electa, hablando en un inglés perfecto con un ligero acento británico.
Vestida de traje rojo, la diplomática de 48 años proyecta la imagen de una mujer árabe moderna, aquella que su país ha buscado representar desde hace mucho tiempo.
"Lana Nusseibeh tiene un currículum impresionante", destaca Abdulkhaleq Abdulla, académico emiratí especializado en ciencias políticas. "Aporta lo mejor de la diplomacia de Emiratos Árabes Unidos".
Para postularse al cargo más alto de la ONU, renunció a su puesto como ministra de Estado en la Secretaría de Relaciones Exteriores y como enviada ante Naciones Unidas y la UE.
Esta diplomática de larga data también se desempeñó como representante permanente de Emiratos Árabes Unidos ante la ONU, de 2013 a 2024, siendo la primera mujer en ocupar el cargo.
Nickolay Mladenov, el alto representante para Gaza en el marco de una "Junta de Paz" respaldada por Estados Unidos, dijo que Nusseibeh "no se rinde cuando las cosas se ponen difíciles".
"Es tenaz, pero nunca de una manera que abrume a las personas", afirmó.
- Orígenes palestinos -
Nusseibeh proviene de una destacada familia palestina de estadistas, desarraigada por la creación del Estado de Israel en 1948.
Su familia solía custodiar las llaves de la Iglesia del Santo Sepulcro, ubicada en la amurallada Ciudad Vieja de Jerusalén.
No obstante, la diplomática ha defendido los Acuerdos de Abraham con los que Emiratos Árabes Unidos normalizó sus relaciones con Israel en 2020, lo que ha desatado críticas de activistas y comentaristas propalestinos en las redes sociales.
Su abuelo fue ministro de Defensa en Jordania en la década de 1950 y uno de los primeros palestinos en establecer contacto con los israelíes. Su padre, Zaki Nusseibeh, fue asesor e intérprete del difunto presidente fundador de Emiratos Árabes Unidos, el jeque Zayed.
Actualmente, su progenitor se desempeña como asesor cultural del presidente emiratí y también fue ministro de Estado.
Nusseibeh tiene dos hijos. Cuenta con dos maestrías, incluida una en estudios sobre Israel y la diáspora judía de la Universidad de Londres.
- "Ningún candidato está libre de críticas" -
La nominación de Nusseibeh ha generado cierta reacción negativa dada la participación de su país en la guerra de Sudán, donde se lo acusa de respaldar a los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), algo que Abu Dabi niega.
Desde abril de 2023, Sudán está sumido en una guerra entre el Ejército regular y las FAR, que ha desencadenado una de las peores crisis humanitarias del mundo, según la ONU.
"No hay ningún candidato que escape a las críticas... Simplemente tendremos que lidiar con ello, especialmente en lo que respecta al tema de Sudán", declaró Abdulkhaleq Abdulla a la AFP.
"Emiratos Árabes Unidos ya afirmó una y otra vez que todo esto son acusaciones de los medios, y ya hemos dejado claro que (...) las negamos todas, y que no enviamos armas ni financiamos a las FAR", agregó.
La tradición dicta que el cargo más alto de la ONU se alterne entre diferentes regiones.
Bajo esa premisa, el puesto debería recaer esta vez en un aspirante de América Latina.
Sin embargo, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, dijo recientemente que el enfoque debería centrarse en elegir al "mejor candidato" en lugar de la región o el género.
La última encuesta informal realizada la semana pasada para evaluar qué candidatos tienen posibilidades de convertirse en el próximo secretario general de la ONU se saldó con que todos los contendientes hasta ese momento recibieron un veto efectivo.
Cinco de los 15 miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tienen derecho de veto y pueden descartar a cualquier aspirante que consideren inaceptable, lo cual ocurrió la semana pasada cuando los siete candidatos recibieron al menos dos vetos.
Entre ellos figuran cuatro latinoamericanos: la costarricense Rebeca Grynspan, el argentino Rafael Grossi y las ecuatorianas María Fernanda Espinosa e Ivonne A-Baki.
F.Jablonski--GL