Operaciones de rescate tras deslave en el Himalaya avanzan con extrema dificultad
Las labores de rescate avanzan con enormes dificultades este domingo en Nepal y China, donde los equipos de emergencia trabajan a contrarreloj para intentar hallar sobrevivientes cuatro días después del devastador deslave que dejó más de 750 muertos y cuantiosos daños.
Más de 3.000 personas siguen desaparecidas en esta región aislada del Himalaya, pero la esperanza de encontrar supervivientes entre el mar de barro y de escombros que sepultó pueblos enteros se desvanece con el paso de las horas.
El miércoles, el colapso de un glaciar en el Himalaya desencadenó una enorme avalancha de lodo que sepultó pueblos enteros y destruyó todo a su paso.
Además de la magnitud de la tragedia, que mantiene a numerosas familias sin noticias de sus seres queridos, los equipos de rescate enfrentan múltiples riesgos debido a carreteras intransitables, comunicaciones interrumpidas y la amenaza de nuevos desastres naturales.
Las autoridades nepalíes volvieron a pedir este domingo a los rescatistas que actúen con "prudencia", ante el aumento del caudal del río Bhotekoshi, en el distrito de Rasuwa.
Utilizando equipos de perforación, los rescatistas lograron el domingo avanzar hasta la entrada de un túnel de las obras de la central hidroeléctrica de Trishuli-3, donde las autoridades creen que un centenar de trabajadores permanecen atrapados desde la catástrofe.
Según el ministerio de Energía, "se han abierto cuatro vías (...)) y ahora se están realizando preparativos para entrar directamente en el túnel (...) y llevar a cabo las operaciones de búsqueda y rescate".
El sábado, los rescatistas —unos 80 nepalíes, con presencia de expertos de India, China y Corea del Sur— tuvieron que suspender sus operaciones debido a las intensas lluvias y a la crecida de las aguas.
- "Es la primera vez que veo algo así" -
En el lado chino, en la región del Tíbet, los rescatistas fueron trasladados a un lugar seguro tras la formación de un lago represado por un deslizamiento de tierra, informaron medios estatales.
El balance oficial de la tragedia, todavía provisional, ascendía este domingo a 768 cuerpos recuperados desde el miércoles: 752 en Nepal y 16 en el Tíbet chino.
Las víctimas fueron halladas bajo una espesa capa de lodo y entre los escombros de inmuebles, carreteras, puentes e instalaciones arrasadas por la avalancha, similar a un tsunami.
Además, más de 3.000 personas siguen desaparecidas: 2.502 en Nepal y 546 en territorio chino.
Las autoridades nepalíes comenzaron este domingo a enterrar a algunos de los cientos de cadáveres recuperados tras la catástrofe.
Antes de la inhumación, equipos médicos tomaron muestras de ADN de cada cuerpo y registraron su ubicación para que las familias puedan identificarlos y exhumarlos más adelante para realizar los ritos funerarios tradicionales.
La oficina del primer ministro nepalí informó que las labores de rescate continuaron durante toda la noche.
"La gente quiere recuperar los cuerpos de sus familiares, vivos o muertos, pero no podemos encontrarlos", declaró a la AFP Kawan Koirala, miembro de la protección civil nepalí, después de 18 horas de trabajo sin descanso.
"También es muy duro para mí. Es la primera vez que veo algo así", añadió.
- Turistas, peregrinos y habitantes -
La lista de desaparecidos incluye a cientos de turistas, peregrinos en ruta hacia el monte sagrado Kailash, en el Tíbet, trabajadores extranjeros y pobladores de las aldeas devastadas.
En el centro de operaciones de emergencia instalado en Bidur, la esperanza de las familias de los desaparecidos se desvanece poco a poco.
"Ya han pasado más de tres días", dijo el sábado a la AFP Rishi Shrestha, que sigue sin noticias de su primo. "Hay un 99% de probabilidades de que ya no esté vivo".
Gokarna Kunwar vino desde Arabia Saudita para buscar a la esposa de su jefe. "He recorrido todos los hospitales de Katmandú", contó este domingo a la AFP desde la ventanilla de un hospital universitario. "Mi jefe no deja de llamarme, pero no tengo ninguna noticia".
Aunque aún es demasiado pronto para hacer una evaluación precisa, el ministro nepalí de Relaciones Exteriores estimó que el costo de la reconstrucción ascenderá a "varios miles de millones de dólares" y pidió "el apoyo de la comunidad internacional".
A la ayuda anunciada por la Unión Europea se sumó el sábado Estados Unidos, que desbloqueó 3,6 millones de dólares en asistencia humanitaria para Nepal, incluida ayuda alimentaria de emergencia destinada a los habitantes de las zonas afectadas.
Expertos y científicos atribuyen la catástrofe al colapso de un enorme glaciar, que transformó en cuestión de instantes un río manso en una corriente devastadora.
"El calentamiento global provocado por la quema masiva de carbón, petróleo y gas hace que tragedias como esta, y tantas otras en todo el mundo, sean mucho más probables, frecuentes y graves", advirtió en un comunicado Simon Stiell, responsable de ONU Clima.
"Nepal emite menos del 0,01% de los gases de efecto invernadero, pero el pueblo nepalí se encuentra entre las principales víctimas del cambio climático", lamentó el canciller Shisir Khanal.
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Q.Sikora--GL