El grupo Jaguar Land Rover anuncia un plan para eliminar 4.000 empleos
El fabricante británico de automóviles de lujo Jaguar Land Rover (JLR) anunció este lunes un plan para suprimir "unos 4.000" puestos de trabajo en los próximos dos años, aproximadamente el 10% de su plantilla global.
La empresa dio a conocer su plan de retiros voluntarios apenas unos días después de que el gigante automovilístico alemán Volkswagen anunciara 50.000 nuevos recortes de empleo.
La medida se produce tras meses de turbulencias provocadas por un ciberataque contra el fabricante británico de vehículos de lujo y por los aranceles sectoriales del presidente estadounidense Donald Trump.
"La industria automotriz enfrenta desafíos significativos, con cambios tecnológicos en medio de una intensa competencia y una constante incertidumbre geopolítica", afirmó el director ejecutivo de JLR, PB Balaji, en un comunicado.
"En los próximos 12 meses lanzaremos cinco nuevos productos, seguiremos aprovechando la fortaleza de nuestras marcas y renovaremos nuestro enfoque en Norteamérica, entre otros mercados, para ayudarnos a lograr un crecimiento de ingresos de doble dígito", añadió el ejecutivo.
La gran mayoría de los empleados de JLR, unas 34.000 personas, trabajan en el Reino Unido.
La firma se fijará como objetivo ahorrar 1.700 millones de libras esterlinas (unos 2.300 millones de dólares) en los próximos dos años.
En una nota divulgada a primera hora, la firma apuntó que para alcanzar ese objetivo "tenemos que simplificar aún más nuestra organización, mejorar nuestra eficiencia y reforzar nuestra resiliencia".
El grupo empresarial tuvo un duro ejercicio 2025/2026 al registrar 244 millones de libras de pérdidas netas, frente a 1.800 millones de beneficios un año antes.
Al igual que otros fabricantes británicos, sufrió en 2025 por los aranceles estadounidenses, que lo llevaron a suspender durante un tiempo sus entregas de vehículos a Estados Unidos.
También tuvo que hacer frente en agosto de 2025 a un ciberataque de gran envergadura que lo obligó a detener su producción durante más de un mes, presionando además a muchos de sus proveedores.
El gobierno británico acudió rápidamente en su ayuda mediante una garantía de préstamo que le permitió desbloquear hasta 1.500 millones de libras (unos 2.000 millones de dólares) para apoyar su cadena de producción.
U.Marciniak--GL