Peatonalizan parcialmente la famosa Oxford Street de Londres
Un tramo de aproximadamente un kilómetro de la famosa calle comercial de Londres Oxford Street fue cerrado el lunes al tráfico y ya no circulan los tradicionales autobuses rojos de dos pisos, ni los taxis negros ni las bicicletas.
"Es un día memorable para Oxford Street, pero también para Londres", declaró a los periodistas el alcalde de la capital británica, Sadiq Khan, al inaugurar el nuevo tramo peatonal dos meses antes de Navidad, época en la que los viandantes se aglomeran para hacer compras y disfrutar de las iluminaciones festivas.
"Esto significa más espacio y más seguridad", afirmó, convencido de que la peatonalización permitirá revitalizar la calle, que enfrenta décadas de "declive".
Oxford Street, que atraviesa Londres de este a oeste a lo largo de 2,5 km, es una de las calles comerciales más concurridas del mundo, con alrededor de un millón de visitantes al día y unos 3.100 millones de libras (unos 4.150 millones de dólares) gastados cada año en sus tiendas.
"Es realmente importante reconocer las dificultades que enfrenta", señaló Khan, al mencionar la competencia de las compras en línea y de los centros comerciales ubicados en las afueras de la ciudad.
A largo plazo, la peatonalización podría extenderse a toda la calle, dependiendo del éxito de esta primera etapa.
En concreto, la zona peatonal se extiende entre Orchard Street y Great Portland Street. Se seguirá permitiendo la descarga de mercancías desde la medianoche hasta las 07H00, y los servicios de emergencia conservarán el acceso.
También está prevista la instalación de árboles, bancos y mesas. Las obras comenzarán a principios de 2027, precisó Khan, quien defiende este proyecto desde su primer mandato, en 2016.
Consultado sobre las preocupaciones que genera la iniciativa, especialmente entre los taxistas, el alcalde sostuvo que, por el contrario, la peatonalización impulsará la actividad comercial.
"Los datos de los que disponemos muestran que la peatonalización de las calles aumenta la afluencia de visitantes", aseguró.
Añadió que las personas tienden a quedarse más tiempo y a gastar más dinero.
Otros, en cambio, temen que el tránsito se desvíe hacia las calles vecinas, algunas de ellas estrechas.
T.Ostrowski--GL